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Muladares

MULADARES: Fuentes de vida

Espacios para la conservación de la biodiversidad.

Los muladares representan la principal fuente de alimentación para multitud de especies animales, tanto de fauna invertebrada (coleópteros, dípteros o himenópteros, por citar algunos grupos taxonómicos) como vertebrada (buitre leonado, buitre negro, alimoche, milano real, águila imperial ibérica y córvidos, entre otros) sobre todo en épocas de fuerte escasez como el invierno. La alimentación asistida de aves necrófagas mediante depósito de carroñas en muladares, ha sido uno de los factores que ha permitido la recuperación y conservación de las poblaciones de algunas estas especies. En este sentido, se debe señalar que existen incluso taxones que han sido recientemente redescubiertos en este tipo de enclaves, cuando se daban por extinguidos dentro de su área de distribución natural.

Para algunas de estas especies, los recursos aportados en muladar suponen una garantía de supervivencia, tanto para los juveniles como para los adultos que debido al cumplimiento de la legislación sanitaria ha traído consigo restricciones en el deposito de cadáveres de reses en el campo y con ello, la reducción de una parte importante del alimento disponible, y junto a la escasez de especies presa por diversas causas, sufren episodios de desnutrición o se ven empujados a alimentarse en vertederos de residuos urbanos, con los riesgos que esto entraña (envenenamientos, ahogamientos, colisiones, etc.).

Conservar los muladares, es pues conservar las especies que en ellos se alimentan y desarrollan. Además, no hay que olvidar el importante papel que juegan las aves necrófagas en el continuo e imprescindible reciclado de los nutrientes en el ecosistema, lo cual debe ser interpretado como solución económica y ecológica para la eliminación de cadáveres y agentes infecciosos.

De la misma forma, estas aves cuentan con un gran valor que también es cultural, siendo emblema de ese recuerdo vivo del viejo paralelismo entre las actividades pecuarias y las aves carroñeras, unidas en un equilibrio ancestral del que los muladares forman parte imprescindible. En consecuencia, los muladares son además el mejor enclave donde conocer los procesos naturales de eliminación de restos orgánicos.

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Reproducciones cedidas por Manuel Sosa, biólogo y pintor de Naturaleza.